¿El cloro de la piscina puede afectar tu audición?
En ciudades como Bilbao es habitual usar con frecuencia las piscinas durante los meses más calurosos del año. Esta refrescante actividad puede tener consecuencias en la salud auditiva que conviene conocer.
Desde ProSord se advierte que el contacto continuado con agua clorada puede influir en el equilibrio natural del oído externo. El cloro es un agente químico diseñado para eliminar bacterias. Aunque su función es garantizar la higiene del agua, también puede alterar la protección natural del conducto auditivo. La piel que recubre el oído externo es sensible y necesita mantener un nivel adecuado de hidratación.
El cloro puede provocar sequedad en esta zona, favoreciendo la irritación. Esta situación puede generar molestias como picor o sensación de incomodidad tras el baño.
Otro factor importante es la permanencia de agua en el oído después de nadar. Si el agua queda retenida en el conducto auditivo, se crea un entorno húmedo que favorece la proliferación de bacterias. Este contexto puede derivar en infecciones como la otitis externa, también conocida como oído de nadador. Se trata de una enfermedad frecuente en verano que puede causar dolor, inflamación y pérdida auditiva temporal.
El riesgo aumenta cuando se combinan varios factores, como el uso prolongado de piscinas, la limpieza inadecuada de los oídos o pequeñas lesiones en la piel del conducto auditivo. También es importante tener en cuenta que el uso de bastoncillos puede agravar la situación. Estos objetos pueden eliminar la protección natural del oído y facilitar la entrada de agentes irritantes.
Para reducir los efectos del cloro en la audición, se recomienda secar bien los oídos después de cada baño. Inclinar la cabeza y permitir la salida del agua ayuda a evitar acumulaciones.
El uso de tapones específicos para natación puede ser una medida eficaz, especialmente en personas con tendencia a infecciones. Estos tapones actúan como barrera frente al agua y a los agentes químicos.
Desde ProSord se aconseja prestar atención a cualquier molestia persistente tras la exposición al agua. Síntomas como dolor, picor o sensación de oído taponado requieren valoración profesional.
Si disfruta de la piscina con frecuencia y nota cambios en su audición, es recomendable acudir a ProSord para recibir asesoramiento personalizado y cuidar su salud auditiva.